Paraná
domingo, 03 de junio de 2018
Hora: :

  Hoy: 30998
[ online: 1034 lectores ]


OPINIÓN

No es la tasa: se va al FMI, porque ningún otro prestamista nos daría tanto dinero

Fecha: 03/06/2018  Hora: 07:34  

- Por Julio Piekarz, ex gerente general del Banco Central


La Argentina decidió acudir a la asistencia financiera del FMI. Pero no creo que lo haya hecho en forma preventiva o por sus tasas más bajas, sino más bien porque el Ministerio de Finanzas percibió que no estaban en el mercado los fondos necesarios para cubrir el elevado déficit fiscal y los fuertes vencimientos de deuda. Para muchos la decisión fue una sorpresa y para algunos incluso fue innecesaria. ¿Cómo es que le pide ayuda al prestamista internacional de última instancia un país cuya deuda pública es baja?

No hubo foro, conferencia o congreso económico en el que los funcionarios no hayan insistido en que el déficit fiscal es financiable. La relación deuda/PBI de Argentina es reducida -menor que la de muchos otros países-, tiene espacio para seguir subiendo y permite posponer el objetivo de eliminar el déficit. La premisa es que en base a un crecimiento de la economía en torno al 3/3,5% anual, a partir del 2021 se estabilizaría el cociente deuda/PBI.

Esa insistencia remite al análisis tradicional de sustentabilidad que en su versión popular afirma que la deuda es sustentable si se puede mantener constante, a partir de algún momento, el cociente deuda/PBI. Pero este esquema supone que la deuda puede crecer sin que deba pagarse una tasa cada vez mayor, que la economía crecerá de manera continua y que los mercados estarán siempre dispuestos a refinanciar los vencimientos con nuevas colocaciones.

Este último punto es esencial y lleva al concepto alternativo de sustentabilidad financiera, que mide las necesidades financieras totales —por déficit y vencimientos— a corto y mediano plazo y evalúa la probabilidad de satisfacerlas, las fuentes alternativas y los riesgos asociados. Este tipo de análisis se ha impuesto hace años en las finanzas de países, bancos e instituciones financieras en general.

Al 31 de diciembre de 2017 Argentina tenía con acreedores privados y organismos internacionales una deuda de 30% del PBI, un porcentaje comparativamente moderado. Pero las necesidades para déficit y vencimientos en 2018 eran equivalentes a 10 % del PBI, o US$55.000/60.000 millones. Por eso, ante la menor retracción de los mercados, fuimos al FMI. El Gobierno erró en su análisis de sustentabilidad.

No tenemos ningún área supranacional en la que alguna institución pueda salir a comprar títulos argentinos, como ha hecho el Banco Central Europeo con bonos soberanos de la UE. A nivel local, tanto el mercado financiero como el de capitales no pueden actuar como sustituto: son muy pequeños, se retraen por percepciones de riesgo semejantes y podrían generar un desplazamiento (crowding out) del sector privado.

Aun así, el Supermartes se atravesó, en parte, por la “persuasión moral” oficial sobre inversores locales públicos y privados. Pero eso tiene un límite que no es solo cuantitativo. Negociar financiamiento con los inversores locales privados es una señal adicional de riesgo. La política suele denostar la deuda externa, sin aclarar si se refiere a la denominada en moneda extranjera (68,7% del total), la emitida bajo ley extranjera (29,4%), o la mantenida por no residentes (37,4%). Cualquiera sea el caso, la preferencia de los políticos por la deuda interna porque es “más manejable” es una pésima señal tanto para los inversores locales como para el mercado mundial.

La deuda intra sector público —que sí es “manejable”— ya representa 27,7% del PBI. Su uso para financiar al Tesoro puede desviar el cumplimiento de los objetivos propios de cada ente público —por ejemplo, la Anses— y/o tener como contrapartida endeudamiento de esos mismos entes con el sector privado.

El caso paradigmático es el Banco Central que ha colocado Lebac para absorber el exceso de dinero generado por sus transferencias y compras de dólares al Tesoro. A fines de 2017 esa deuda representaba 10,5% del PBI (6% si se desea netear de los dólares comprados) y toda de cortísimo plazo, siendo otra fuente de fragilidad financiera originada en el déficit. Está claro que el Central deberá ahora reducir seriamente -o directamente eliminar- su asistencia.

El endeudamiento de 2016-2017 aumentó la relación deuda/PBI pero la mantuvo en niveles inferiores a los de otros países. Pero el indicador de sustentabilidad financiera, al que no le prestó atención el Gobierno, está en niveles de altísimo riesgo. Por eso fuimos al FMI. Hay que acelerar la reducción del déficit y hacer operaciones de mercado para extender vencimientos.

Los recursos del FMI no alcanzarán para cubrir 2018-2019 y habrá que ir al mercado. Aun si se obtiene equilibrio primario en 2021, o 2020 por exigencia del FMI, las necesidades para intereses y rollover serán altas y los mercados serán indispensables. Amén de tener que captar allí los fondos para cancelar la deuda con el propio FMI, con quien ciertamente no habrá rollover.


  (Clarín)


Escuchonos desde tu Celular

descarga la app desde google Play

Escuchonos desde tu Celular

Escucha la Radio desde tu BlackBerry

   

Escucha nuestra Radio por Internet desde Cualquier parte del Mundo...

Escuchanos Online
Escuchanos Online
Escuchonos desde tu Celular

Mira toda la información en video

Google
Web Sitio [Busqueda Personalizada]
Archivo de Noticias Archivo de Noticias

  • Acceda a toda la información digitalizada

  • ir a Archivo [+]




    Contacto  |  RSS Noticias en su Sitio  |   Link
    Radio La Voz - Rompiendo Cadenas
    901 MHZ. Radio La Voz - Paraná - Entre Ríos [ Argentina ] - Email: radiolavoz901@gmail.com
    © Copyright Internacional 2018 Todos los derechos Reservados.
    Seguinos en: Facebook  tWitter
    Diseño Web para Portales de Información Web Gestor de Contenidos y Diseño WEB Grandi y Asociados
    (CMS de Noticias)